sábado, 4 de enero de 2014

EL ÉXITO

Pues resulta que ya son algunos años de vida en los que comienzo a conocerme un poquito más. En los que me importa mucho lo que deseo y siento. Y en los que he dejado de preocuparme, para ocuparme de mis cosas, de mi misma. El mundo sigue interesándome, muchísimo más que antes.

Cada experiencia que llega a mi vida, intento recibirla como el Principito: amándola porque seguro que me trae algo que debo conocer de mi misma, incluso si no es de mi gusto tendré que reflexionar por qué eso me incomoda. Sin reprocharme, observando y analizando respetuosamente y aceptando como válida mi decisión para ese momento concreto. 

Ser honesta, es uno de los ejercicios más complicados hasta que entiendes que has de ser consciente del por qué haces las cosas, que te lleva a enfadarte, a ponerte nerviosa o a ser feliz.  Desaprender todo eso de cómo debes ser y entender por qué quieres ser esto y no lo otro. Y si hay algo que me importa lucharé por ello. Si no vale la pena, mi pena, lo dejaré ir.  Pero despierta, consciente, con los pies en la tierra. Me dolerá o no, pero iré aprendiendo a aceptar que ser es mucho más que comportarse, también es sentir y desear. Y que amar es mucho más que tener, que poseer, que ocupar, que estar.

Amo muchas cosas en esta vida: a mi pareja, a mi sobrina, a mis familiares y amigos, mi profesión, mis momentos creativos, que son muchos. Y hace unos años comencé a amarme a mi, a dejarme sentir, a ser, a equivocarme, a fluir, a no ser lo que esperan, a vivir sin ser ejemplo, ni modelo, a ser sencillamente yo y para eso ha sido muy importante iniciar un camino de conocimiento de mi misma en el que aún sigo.

Nos han enseñado que el éxito es algo apoteósico, un momento colosal, casi podemos imaginarnos una gran orquesta preparada para tocar una pieza que haga un gran cierre y con ello llegue el ansiado momento. Bueno puede ser que haya momentos que nos sintamos así. Yo puedo contar dos de esos: mi primer beso, pero para cuando termino ya sólo me queda un momento: mi graduación. Pero eso es lo que que te enseñan las películas. Mi éxito es reencontrarme conmigo y amar lo que hago en cada momento de mi vida. Y entenderlo como parte de ella.
Tengo vida y ello engloba muchas cosas: familia, trabajo u ocupación, mis días rápidos, mis días lentos, mis momentos de esparcimiento, mis amistades, mis obligaciones, mis devociones, todo ello es mi vida. 

Para tener éxito hay que trabajar y escuchar nuestros deseos. Y movernos para conseguirlo ¡claro!.
A mi me sirve pensar y reflexionar sobre lo que quiero hacer y por qué lo quiero hacer, de esta forma sé si se trata de un verdadero deseo o trato de complacer a alguien o quedar bien. Si quiero complacer a alguien que sea porque realmente quiero hacerlo y no porque me confunda con algo que se ha cruzado por mi cabeza.

Y dicho esto, voy a tomarme un "trocho-cacho" tarta de fresas, que pensar me da mucha hambre.



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